Grifols lleva a la junta una ampliación potencial del 50 %: claves | Benzinga España

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Share Facebook Twitter LinkedIn Pinterest Email Grifols pedirá autorización para ampliar capital hasta un 50 % en un plazo de cinco años, pero no se trata de una emisión inmediata. La propuesta permitiría excluir el derecho de suscripción preferente hasta un límite del 20 % del capital social. La junta también votará una reducción de capital de hasta el 10 % mediante amortización de acciones propias.

No es una ampliación inmediata

Grifols, S.A. (BME:GRF)  (NASDAQ: GRFS ) llevará a su junta general ordinaria una autorización relevante para sus accionistas: permitir al consejo ampliar capital hasta un máximo equivalente al 50 % del capital social actual durante un plazo de cinco años.

La clave es no confundir la autorización con una ejecución automática. Si la junta aprueba el punto, el consejo tendrá margen legal para emitir acciones en el futuro, en una o varias veces, pero la aprobación no significa que Grifols vaya a lanzar ahora una ampliación por el importe máximo.

Para el accionista minoritario, el punto sensible está en el derecho de suscripción preferente. Este derecho permite a los accionistas acudir a una ampliación antes que terceros para intentar mantener su peso en el capital. La propuesta también autoriza al consejo a excluir ese derecho en determinadas ampliaciones, con un límite del 20 % del capital social.

Por tanto, el riesgo no es una dilución inmediata del 50 %, sino una dilución potencial si el consejo utilizara esa autorización en el futuro. Y, dentro de ese marco, la parte que podría ejecutarse sin derecho de suscripción preferente tiene un límite específico del 20 %.

El otro lado: reducir capital hasta un 10 %

La junta también votará una medida en sentido contrario: reducir capital hasta un máximo del 10 % mediante la amortización de acciones propias de Clase A y Clase B.

Amortizar acciones propias significa cancelar títulos que la sociedad tenga en cartera. Si se ejecuta, el número de acciones en circulación puede bajar, lo que suele mejorar métricas como el beneficio por acción, siempre que el resto de variables se mantenga estable.

La compañía plantea que la reducción afecte por igual a las dos clases de acciones. Además, el consejo decidiría la cifra definitiva en función del número final de acciones propias que se adquieran y puedan amortizarse.

El mensaje para el accionista es doble. Por un lado, Grifols pide flexibilidad para emitir acciones si lo necesita. Por otro, mantiene una herramienta para reducir capital y reforzar la retribución indirecta al accionista mediante la cancelación de autocartera.

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Nasdaq y Biopharma, las piezas estratégicas

Otro punto de la junta será renovar la delegación para solicitar la admisión a negociación de las acciones ordinarias de Clase A en el Nasdaq. Esta autorización sustituiría a la concedida en la junta de 2023.

La propuesta encaja con el esfuerzo de Grifols por reforzar su perfil internacional y simplificar el acceso de inversores estadounidenses al capital de la compañía. No implica, por sí sola, que la admisión vaya a ejecutarse de forma inmediata.

El contexto estratégico también incluye el plan para sacar a bolsa una parte minoritaria de Biopharma en Estados Unidos . Esa operación se ha convertido en una de las palancas más vigiladas por el mercado, porque podría ayudar a poner en valor el principal negocio del grupo y contribuir al desapalancamiento.

Por eso, la autorización para ampliar capital debe leerse como una herramienta de flexibilidad financiera. Puede ser útil en una compañía que sigue centrada en reducir deuda, reforzar caja y recuperar confianza, pero también obliga al accionista a vigilar en qué condiciones se utilizaría.

Cómo llega la acción a la junta

La acción de Grifols llega a este debate con una cotización todavía bajo presión. El martes 19 de mayo cerró en 9,142 euros, con una caída de 0,57 %, tras abrir en 9,200 euros, marcar un máximo de 9,220 euros y tocar un mínimo de 9,120 euros. El volumen fue de 1,28 millones de acciones.

La sesión fue de debilidad moderada. El valor terminó cerca del mínimo diario, aunque la horquilla intradía fue estrecha, de unos 10 céntimos, alrededor del 1,1 % del precio. La caída fue algo superior a la del IBEX 35, que retrocedió un 0,48 % hasta los 17.670,10 puntos.

Además, el debate accionarial se ha intensificado después de que Flat Footed elevase su participación hasta el 5,391 % , en un momento en el que las posiciones cortas siguen pesando sobre el valor.

El mercado sigue digiriendo unos resultados del primer trimestre con señales mixtas. Grifols comunicó ingresos de 1.700 millones de euros, con crecimiento del 3,3 % a tipo de cambio constante, y un beneficio neto de 73 millones, un 21,9 % más. La compañía destacó la fortaleza de Biopharma y del negocio de inmunoglobulinas.

La lectura menos favorable está en los ingresos reportados, que cayeron un 4,8 % interanual y quedaron por debajo del consenso, además de las dudas sobre el negocio de albúmina en China, el flujo de caja libre y el apalancamiento.

Qué debe vigilar el accionista

La junta no plantea una única decisión aislada, sino varias herramientas de capital. Para el accionista, lo importante será distinguir entre autorización y ejecución.

El primer punto a vigilar es si la ampliación potencial se aprueba y bajo qué discurso la defiende la compañía. El segundo, si Grifols concreta en próximos meses para qué podría usar esa flexibilidad: deuda, crecimiento, estructura financiera, Biopharma u otras operaciones.

El tercer punto es el derecho de suscripción preferente. Una ampliación con derecho permite al accionista acudir para mantener su porcentaje. Una ampliación sin ese derecho puede ser más rápida para la compañía, pero también más delicada para los minoritarios si se emiten acciones con descuento.

La reducción de capital, en cambio, puede actuar como contrapeso si se ejecuta mediante amortización de acciones propias. Aun así, no neutraliza por sí sola el riesgo de dilución futura si el consejo utiliza la autorización para ampliar capital.

La pregunta central para los inversores no es si Grifols va a diluir mañana al accionista, sino cuánta flexibilidad quiere tener el consejo, para qué la necesita y cómo la usará en una etapa marcada por deuda, Biopharma y recuperación de confianza en Bolsa.

Foto: Kittyfly / Shutterstock.com

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