El Índice Básico de Precios al Consumidor (IPC Básico) muestra el cambio ajustado estacionalmente en los precios de una cesta de bienes y servicios, excluyendo los alimentos, el alcohol, el tabaco y la electricidad. El IPC refleja los cambios de precios desde la perspectiva de los hogares, es decir, los consumidores finales de bienes y servicios.
El efecto del IPC en las cotizaciones del euro depende de los factores que lo acompañan. El aumento del IPC frente a una inflación insuficiente se considera positivo para la divisa nacional. No obstante, en tiempos de recesión, un aumento del IPC puede provocar una recesión económica más dura, así como una caída de la moneda europea.